Balzac en Fontainebleau
En febrero de 2014 visité el Castillo de Fontainebleau. En sus jardines atrajeron mi atención las numerosas esculturas por allí diseminadas. Estaban protegidas de las inclemencias climatológicas con unas telas blancas. Tomé fotos.

Estas figuras "veladas" y feminizadas escondían el secreto de la propia fisicidad de la escultura, y este secreto imposible de desvelar me llevó al interés y a la curiosidad. Creo que un mecanismo parecido opera en la pintura, en la que a pesar de no haber nada velado, también hay una dificultad en el "desvelar" aquello que se esconde.